Dr. Félix Torán, ayudando a más personas a alcanzar el éxito y la felicidad.

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10-12-2008

La envidia

De acuerdo con la Ley del Atracción (LDA), vamos a cosechar de lo que sembremos. Si en nuestra mente ponemos pensamientos positivos, de éxito, entonces atraeremos circunstancias positivas a nuestro alrededor. Si lo que ponemos es pensamientos negativos, así será lo que nos rodeará finalmente.

 

Es por tanto esencial realizar una especie de "saneamiento' de nuestra mente, una limpieza en la que dejamos solo pensamientos positivos, y nos deshacemos de pensamientos negativos. En mis conferencias explico ejercicios para realizar esta tarea, y compartiré algunos de ellos con ustedes en el futuro. Los pensamientos que llamo negativos son aquellos que constituyen una resistencia, es decir, que se oponen a nuestro avance hacia el objetivo que nos hemos fijado.

 

Por el momento, quisiera centrar la atención en una fuente de resistencia importante, y que todo ser humano ha experimentado alguna vez, siendo los más sabios quienes han sabido librarse de esta resistencia. Me refiero a la envidia.

 

En un anterior artículo les explicaba que las criticas constructivas no construyen nada, ya que esconden una crítica al fin y al cabo, y por tanto son negativas, y la verdadera forma de construir es mediante el elogio, que es positivo. En "La Respuesta del Universo" aprenderán que las quejas son otra forma de resistencia, que constituye una forma negativa de expresar algo que podría expresarse de forma positiva (con el consecuente beneficio en virtud de la LDA). Ahora, con el tema de la envidia, ocurre algo similar.

 

En efecto, la envidia es una forma negativa de expresar admiración. Para empezar, la envidia solo nos surgirá con  aquellas cosas que más apreciamos. Imagine que a usted le resultara muy importante tener un buen coche, pero no le importara en absoluto su altura. En ese caso, es muy probable que sienta envidia si ve a alguien con un coche impresionante que no puede  permitirse comprar, pero sin embargo no sentirá la menor envidia si se encuentra con alguien más alto que usted.

 

Entonces, no cabe duda de que la envidia esconde admiracion. Usted admira el coche que tiene esa persona. Pero como usted no lo puede tener, surge la envidia. Al tratarse de un sentimiento negativo fuerte, podra imaginar lo que la LDA va a otorgar a una persona envidiosa: multitud de ocasiones de volver a sentir envidia. En el fondo usted estaria pidiendo encontrarse con mucha gente que tenga mejores coches que usted, y además estaría imprimiendo ese deseo en su mente subconsciente a través de una poderosa (y negativa) emoción, que será la misma que sentirá cuando su deseo se le entregue.

 

¿Cómo se soluciona este problema? Puesto que la LDA es una ley universal y le va a dar lo que pida, la solucion es tan simple como invertir lo negativo y convertirlo en positivo. Ya que envidiar es admirar en alguien algo que nosotros no tenemos, entonces la solucion es deshacerse de inmediato de la envidia, y en su lugar, empezar a concentrarse en lo que deseamos tener, y además admirar a la otra persona por lo que tiene. Esto hará que comencemos a pensar en lo que queremos asociándolo a sensaciones positivas. Además, seguramente evitaremos perder o dañar una relación, lo cual ocurre con frecuencia. Y al concentrarnos en lo que deseamos y asociarlo a un sentimiento de admiración por aquella persona, comenzaremos a tomar a dicha persona como ejemplo, a comportarnos como lo haría él o ella, incluso nos resultará más fácil elogiarle por lo que ha conseguido. Empezaremos comportándonos como la otra persona, y acabaremos teniendo lo que la otra persona tiene y que tanto admiramos. La cuestión es que estaremos aplicando la LDA de manera positiva, y conseguiremos por tanto atraer aquello que hemos convertido en nuestros pensamientos predominantes.

 

Le invito a reflexionar. No vale la pena tener envidia. Cuando se encuentre en una situación en la que ha sentido envidia por alguien, reconozca en su interior que ha sido envidioso, y tome la inmediata determinacion de concentrarse en lo que desea conseguir (en aquello que envidia de la otra persona) y tomar a dicha persona como ejemplo. Intente comportarse como lo haría dicha persona. Intente pensar como lo haría dicha persona. Comenzamos creeyendo, y acabamos creando. Elógiele por lo que tiene. Hágale preguntas.

 

Usted tiene la elección entre envidiar y admirar. No dude jamás que la diferencia es tan simple como la que existe entre el éxito y el fracaso. Si cambia la envidia por la admiración, habrá eliminado una resistencia muy importante que hace fracasar a muchas personas cuando intentan aplicar la LDA.

 

¡Abandonemos la envidia y comencemos a admirar!

 

 

Categorias: Ley de la Atracción

Etiquetas: envidia, ley, atracción, respuesta, universo, felix, toran, admiracion, resistencia

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12-11-2008

La Ley de la Atracción y la suerte

 

Este tema es muy relevante, especialmente  bajo la óptica de la Ley de la Atracción, donde lo que nos sucede es consecuencia de nuestros pensamientos. Si creo en la Ley de la Atracción, ¿qué debo pensar respecto a la suerte?

 

Mi punto de vista es el siguiente: el azar, en tanto que probabilidad, por supuesto que existe, pero la suerte es un concepto creado por nosotros mismos a través de nuestra intención. Intentaré explicarme en los siguientes párrafos.

 

Tome el caso de una tirada de dados. Este es un proceso de azar, cuya probabilidad puede calcularse de antemano. Cualquiera de los números del dado tiene una probabilidad de uno sobre seis asociada. Ahí no existe el concepto de suerte. Es un mero proceso que puede estudiarse a través de la probabilidad (y la combinatoria en caso de usar más dados, u otros procesos).

 

Pero si nuestra intención entra en juego, la cosa cambia. Si nosotros decidimos apostar por un número una cantidad de dinero, entonces estamos creando el concepto de suerte. A un estado que corresponde a una probabilidad de 1 sobre 6 le estamos asignando un valor económico, y a eso le llamamos suerte. Y lo llamamos suerte porque el resultado deseado corresponde a una probabilidad pequeña.

 

Pero la suerte la podemos manejar mediante nuestra intención, puesto que podemos invertir más dinero y realizar más apuestas, por ejemplo, jugando tres números, y entonces habremos elevado la probabilidad al 50%. Si comparamos cinco números, tendríamos gran confianza en ganar, y, aquí viene el punto clave: ¡Dejaríamos de hablar de suerte! En efecto, aquí confiaríamos en un éxito casi seguro. Y al improbable caso de que salga justo el número por el cual no hemos apostado, le llamaríamos riesgo, y sería controlable. Si llegaramos a comprar los seis números, entonces la suerte dejaría de existir, y ganariamos seguro. No estoy diciendo que esto sea una decisión inteligente en el marco de un juego, ni que nadie lo haría nunca, simplemente es un ejemplo sencillo para mostrar que en un proceso de azar no existe la suerte, salvo que nosotros la creemos mediante nuestra intención.

 

Imagine un jugador de baloncesto que se enfrenta a un tiro libre decisivo para ganar un partido. Veamos como su intención crea o no la suerte, y veamos como dicha intención diferencia a una persona de éxito.

 

Imagine que el jugador teme enormemente fallar el tiro. En su mente no ve otra cosa que fracaso. Está pensando en la reacción negativa de sus compañeros por haber echado a perder el partido. Está pensando en los comentarios que realizarán los seguidores del equipo las semanas siguientes. Incluso imagina los apelativos negativos que la gente le va a poner. Teme incluso pasar muchos partidos sentado en el banquillo...  Que opina que va a ocurrir en términos de probabilidad? Este jugador, mediante su intención, está creando un obstáculo innecesario en su mente, y la está condicionando para que haga todo lo posible para que falle el tiro.  Él mismo se está poniendo obstáculos. Y así lo que está consiguiendo es que la probabilidad de fallar sea muy grande, y la de encestar sea muy pequeña. Y como la probabilidad de obtener lo que desea (encestar) es muy pequeña, a eso le llama suerte. Ha creado la suerte donde no existía. Este jugador piensa que "si encesto es cuestión de suerte...". ¿Imagina el resultado? Admitamoslo: el jugador ha hecho todo lo posible por fallar, y ha creado un concepto llamado suerte para el improbable caso de encestar... En realidad, ha empleado la ley de la atracción para conseguir lo que no desea. Parece asombroso que podamos caer en ello, pero los seres humanos lo hacemos más veces de las que podamos contar...

 

Ahora, imagine el caso opuesto. El jugador se visualiza a sí mismo encestando. Escucha las alabanzas del público. Incluso siente los abrazos de sus compañeros de equipo. Esto se traduce, de hecho, en utilizar la ley de la atracción, comenzando mediante la visualización de imágenes mentales. Despues el jugador pasa a la acción. Ahora, sin duda, las probabilidades de encestar serán elevadas (sobre el poder de la autosugestión y la visualización se han hecho ya muchos experimentos a lo largo de los años que confirman esto). Y las probabilidades de fallar serán reducidas. En este caso, el jugador cuenta con que va a encestar, y considera fallar como un riesgo controlable, que por tanto está dispuesto a asumir. 

 

La ley de la atracción nos dice que nuestros pensamientos, unidos a la acción, se convierten en hechos. Y esto funciona tanto si pensamos en lo que deseamos, como si pensamos en lo que no queremos conseguir.

 

Por favor, ¡No opte por concentrarse en lo que no desea, y llamar suerte a lo que desea obtener!! Así la ley de la atracción le dará aquello que no desea... La máxima probabilidad será de fracasar, y ya tendrá preparada incluso una conocida frase cuando esto ocurra: "Tuve mala suerte...".

 

Por el contrario, le animo a usar la ley de la atracción de manera positiva. ¡Concéntrese en lo que usted desea! Tiene el poder de crear en su mente primero y luego en la realidad. Pero debe crear lo que desea, y no lo contrario. Conociendo la ley de la atracción, y teniendo plena fe en la misma como ley universal, usted siempre la utilizará para crear la realidad deseada. Y entonces, la suerte no existirá. Para usted solo existirá el éxito, que corresponde a la máxima probabilidad. Y a esa mínima probabilidad de no conseguir lo que desea, la llamará "riesgo", y no "suerte".

 

Y si además se arma de una actitud mental positiva, detrás de ese riesgo siempre encontrará la posibilidad de aprender lecciones, y la semilla de un éxito mayor, por lo cual el riesgo, además de improbable, dejará de ser algo negativo. Los obstáculos siempre pueden aparecer, y aun en los casos más duros, se debe terminar por aceptarlos, aprender de ellos, esquivarlos, y continuar el camino. Esa es la mentalidad correcta. Pero si opta por ser usted mismo quien crea los obstáculos, estará entregando su vida a la suerte, que dificilmente llegará... Piense en éxito, no en suerte.

 

Les invito a reflexionar sobre ello, y les envío todos mis mejores deseos de paz, amor, éxito y felicidad en cada segundo de sus vidas.

 

Dr. Félix Torán

 

 

 

Categorias: Actitud mental, Ley de la Atracción

Etiquetas: suerte, ley, atracción, azar, probabilidades, riesgo, fracaso, fracasar

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05-11-2008

Sin acción no hay atracción


La Ley De Atracción (LDA) se puede definir con diferentes formulaciones, pero todas ellas conducen a lo mismo: nos convertimos en aquello en lo que pensamos la mayor parte del tiempo, o visto de otro modo, creamos nuestra realidad a través de nuestros pensamientos. Esto requiere de matices y explicaciones adicionales para evitar ambigüedades, especialmente a la hora de poner en práctica la LDA. En futuros artículos iré entrando en los matices a tener en cuenta al interpretar dicha definición, que en el fondo, constituirán una forma de explorar y aprender la LDA.

En este artículo quiero presentarle un primer matiz que es necesario comprender, y está relacionado con la acción. Como suelo decir en mis conferencias: "Sin Acción no hay Atracción". A menudo indico, para ser preciso, que en realidad es mejor decir "Sin acción no hay segunda creación".

En efecto, la creación se produce siempre dos veces, la primera en nuestra mente, y la segunda en la realidad. Hay varios eslabones que unen ambas creaciones, y sin los cuales la cadena se rompe, entre los cuales se encuentra la respuesta del Universo. Y en este artículo, voy a centrarme en otro eslabón esencial, y que requiere de nuestra participación activa. Se trata de la acción.

La LDA no funciona realmente como el genio de la lámpara. No funciona de modo pasivo. No se trata de pedir, y mantenerse sentado a la espera de resultados. Esa forma de aplicar la LDA conduce generalmente a no obtener los resultados deseados, y muy a menudo termina por frustración.

Por supuesto, el genio de la lámpara, que es el Universo, siempre responde ante nuestros pensamientos. Esa es la parte pasiva, que no requiere nuestra intervención. Pero la acción, la parte activa, marca la diferencia entre conseguir o no crear por segunda vez (en la realidad) lo que creábamos por primera vez (en nuestra mente). Como explicaré más adelante, y como aprenderán en el libro La Respuesta del Universo, la ley de la atracción rara vez funciona sin acción por nuestra parte.

Nuestros pensamientos, y mucho mejor dicho, nuestra intención, genera una respuesta. En efecto, hay una respuesta del Universo, que responde al principio de sincronicidad. Aparecen situaciones conectadas entre sí de forma acausal y al mismo tiempo relacionadas con nuestra intención. Esto quiere decir que dichas situaciones en principio no están conectadas por una relación causa-efecto. Ninguna de las situaciones ha sido causada por ninguna de las otras, ni tampoco es la causante de ninguna otra. Pero, sin embargo, están relacionadas entre sí, y mucho más: relacionadas con nuestra intención. Es como si las fuerzas del Universo se confabularan, trazando un plan para ayudarnos a que nuestra intención se convierta en creación.

Pero sin acción por nuestra parte, la mayoría de las veces dicha respuesta no se convertirá en nuestros deseos. Un ejemplo muy evidente: imagine que usted desea dinero, y el Universo pone a su alcance un cheque. A menos que vaya a cobrarlo, su deseo no se habrá hecho realidad. Habrá pedido, el Universo habrá respondido, pero habrá faltado un ingrediente fundamental: la ACCIÓN. Imagine que sueña con desempeñar un trabajo en particular, y tras un tiempo, la oportunidad de una entrevista viene hacia usted. Si no asiste a la entrevista, difícilmente conseguirá realizar su sueño.
Les cuento un ejemplo divertido que me ocurrió. Un día se acercaba la hora de cenar, y me pasó por la mente la idea de comer una pizza cuatro quesos. Hacía años que no probaba una. Me concentré tanto en ese deseo, que solo existía esa imagen para mí. Incluso estaba saboreándola, y sin duda, para mi mente no había diferencia alguna entre dichos pensamientos y tomar realmente una pizza cuatro quesos. Unos minutos después me dirigí al buzón a ver mi correo, y había un anuncio de una nueva pizzería que inauguraban cerca de mi residencia. ¡Entre las pizzas estaba por supuesto la cuatro quesos! Y mucho más: ¡daban un boleto para tomar gratis una pizza! En esta historia (quizás no muy trascendental, pero sí valida para la explicación que nos ocupa) el Universo me respondió claramente y por la vía más rápida. Pero obviamente, es necesaria la acción. Tuve que buscar en el callejero de la ciudad como ir hasta la pizzería, y tuve que planificar el tiempo junto a mi familia para ir todos juntos a la inauguración. La primera creación tuvo lugar. La respuesta del Universo no tardó en llegar. Pero si no hubiera entrado en acción, la pizza cuatro quesos no hubiera estado en mis manos (segunda creación) sino sólo en mi mente (primera creación).

Si sabe lo que quiere y es capaz de visualizarlo, y asociarle emociones positivas e intensas, entonces ya habrá recorrido la mitad del camino. No dude que el Universo va a responder. Manténgase a la expectativa, listo para recibir. Pero el resto de camino se hace al andar, lo que significa acción.

Dicen muchos expertos que el éxito consiste en un 15% de aptitud y un 85% de actitud. En otras palabras, saber mucho no tiene utilidad a menos que lo pongamos en práctica. El conocimiento de la LDA le brinda un gran poder. Pero no funcionará si no lo pone en acción, y eso incluye la acción propia por su parte.

No lo dude. Haga sus deseos realidad. Usted merece todo lo mejor del mundo, y tiene el poder necesario para hacerlo realidad. Está en su mente, y el Universo está de su parte. Pero no olvide que debe mantenerse listo para entrar en acción. En próximos artículos les mostraré muchos otros factores a tener en cuenta, otros eslabones a cubrir, ejercicios prácticos, etc. En el libro "La Respuesta del Universo" encontrarán todavía más. Pueden encontrar más información en la siguiente página y el video que pueden encontrar abajo, al final de este artículo.

Les deseo de corazón todo el éxito del mundo y que encuentren la felicidad en cada instante de sus vidas.

 

 

 

 

 

 

 

Categorias: La Respuesta del Universo, Ley de la Atracción

Etiquetas: ley, atracción, acción, creación, LDA, respuesta, universo, video

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