09-02-2010
Hace años, en el lugar donde trabajaba, me encontraba casi todas las mañanas con una señora que trabajaba en la limpieza del edificio. Se trataba de una persona de gran simpatía, y que siempre lucía una maravillosa sonrisa, que contagiaba alegría.
Sin embargo, cuando le preguntaba "¿Como está?", siempre me respondía algo muy negativo. Unos días me comentaba que un familiar había fallecido hacía años y no era feliz. Otro día me contaba que se encontraba enferma. Otro día me indicaba que su marido estaba enfermo. Otro día que no llegaba a fin de mes con suficiente dinero.
Era increible que una persona que irradiaba tanta alegría con su sonrisa, se sintiera tan mal. Un día me pidió consejo, y poco a poco me se dió cuenta de algo evidente: cuando ella se liberaba de su mente, era absolutamente feliz. Era en esos momentos de absoluto contacto con el aquí y el ahora, cuando irradiaba esa sonrisa de alegría contagiosa. Sin embargo, cuando le preguntaba acerca de cómo se encontraba, entonces yo mismo provocaba que su mente entrara en acción. Y la mente la llevaba fuera de la dimensión del ahora, y por tanto se llevaba su felicidad.
Su mente comenzaba a recrear un drama, que solo existía en su mente, y que poco a poco (como siempre ocurre cuando la mente nos domina) vimos que estaba basado en falsas premisas la mayor parte del tiempo.
Un dia le pregunte que me dijera rapidamente todas las cosas malas que le estan pasando ahora. En un minuto me dijo más de diez. Despues le dije que me dijera todas las buenas, y en cinco minutos no me supo decir ni una. Se dio cuenta de que habia acostumbrado su mente para concentrarse en lo negativo.
Le dije que cada dia cuando la viera le preguntaria por algo bueno, positivo, por lo cual se sintiera feliz. Cumpli mi palabra, y aunque al principio no encontraba demasiados argumentos, ella comenzó a esforzarse. Al cabo de un mes, era capaz de decirme más de diez cosas por las cuales se sentía feliz en un escaso minuto.
Ahí quien fue más feliz fue un servidor, porque me di cuenta de que ella había logrado dar un giro mental. Pasó de la visión negativa, a una visión positiva. Las mismas cosas sucedían cada día, pero ahora le proporcionaban alegría en lugar de penas. Su sonrisa seguía ahí, pero duraba más tiempo.
¡Les invito a no olvidar la importancia de la actitud mental positiva! ¿Siempre encuentra problemas y nunca oportunidades? ¿Se queja continuamente? ¿Critica continuamente? ¿Todo lo ve negativo? Cualquier signo en esta linea denota una actitud mental negativa.
¡Es el momento de trabajar duro para dar el giro!
Dr. Felix Toran
http://www.felixtoran.com

